Cuando las cosas se ven raras o son raras o tu eres raro.
Reconozco que mi pasado matrimonio y mis antiguas novias fueron mis azotes neuronales y significaron el antes y el después en la confianza hacia las mujeres. Nunca es agradable que te dejen por otro ni llevar cuernos mucho menos. Yo he tenido la desdicha de sufrir esas dos experiencias a la vez. Lo digo así porque con suerte podía haberme pasado que me dejaran por otro pero sin ponerme los cuernos previamente; un acto digno de un héroe que ya he comentado no se da en los tiempos de hoy donde el egoísmo lo es un todo y casi una religión y antes de dejar a tu pareja de años herido de gravedad deberíamos confesarnos con él. Sin embargo lo cómodo y lo seguro prevalecen antes que nada. En mi experiencia sobre esto, y os digo que no es poca, siempre he buscado la respuesta de ellas (en mi caso) y he llegado a la conclusión de que intentan evitar el daño altruisticamente; parece un contrasentido de todo lo que es el egoísmo, pero va muy ligado. El resumen para no hacerme pesado de lo que piensan ellas es: “...no se lo merece, es muy buena persona, le sigo queriendo y no le quiero hacer daño pero necesito sentir ese amor de nuevo que ya no siento”. Lo he escrito en plan resumen pero es más o menos así. El contrasentido es que nos ponen los cuernos pero no quieren hacernos daño, es altruismo-egoismo. Coño si no sabes lo que quieres no me jodas, primero te decides y luego cambia, pero no, primero pruebo con otro y si me gusta me lo quedo y luego decido. Como lo más probable es que te guste porque tus hormonas fluyen masivamente en esas citas pero a la vez necesitas seguridad y sigues “queriendo”, acabamos siendo unos cornudos! y así muchos andan durante años. Por suerte mi sentido arácnido siempre me ha ayudado en eso.
Yo no entro en la cuestión del desgaste de la relación ni me atrevería a especularlo, donde quiero ir a parar en este caso es a lo que me pasa a mi ahora y creo que a la mayoría que han tenido una experiencias similar: paranoideamos. La escala de valores hacia las mujeres ha ido evolucionando desde mi infancia. En el supuesto caso de que me atrajera una mujer como para salir con ella en serio, es decir, mi caso actual ( aunque ella no quiera), creo disfrutaría de ello de una manera intermitente y además creo que la haría infeliz. Ya sé que es duro decirlo así de pronto, y prometo que os contaré lo que pasa si llega a suceder tal cosa, pero en mi paranoia de desconfianza hacia ella estaría pensando que soy un plan B y que además de conmigo queda con muchos otros tíos porque aunque nunca me lo confesaría yo pensaría que ella se toma la relación de una forma mucho menos formal que yo. Por ésta dinámica, y puesto que yo sí que querría ir en serio con ella, la estaría analizando milimétricamente en busca de esa supuesta prueba de infidelidad para ganar la confianza que no tengo en las mujeres y finalmente la haría infeliz porque estaría haciéndole la vida imposible a causa de los celos paranoides de mi nebulosa peluda (aun tengo pelo, si).
Así que tenemos dos alternativas, o no salimos en serio con nadie y no profundizamos la relación, con lo que nunca descubriremos si podemos confiar en ella o nos tiramos ciegamente al ruedo con la casi total seguridad de vamos a salir mal parados. Lo más gracioso del caso es que en todas las relaciones que he tenido que me han ido mal siempre he intentado dejar claro lo de los cuernos y creo que me hubiera ayudado mucho que mi pareja hubiera sido más inteligente y al detectar que no se sentía dichosa conmigo me hubiera planteado reflexionar sobre la misma.
Ahora necesito una chica con la inteligencia y la capacidad de sufrimiento doble de cualquier otra para poder plantearme cualquier proyecto juntos. Y existe? (Dios sabe que la busco y como!, ante todo el positivismo). La pregunta no es mala ya que en cada relación fracasada de este tipo tu nivel de “paranoidismo” se incrementa y tus exigencias para con ellas aumentan...yo creo que el último trozo de confianza se lo llevo mi matrimonio y la rotura no tiene cura, así que dejemos la dopamina sólo para ocasiones especiales que no tiene remedio.
